miércoles, noviembre 05, 2008

EL día


él y el día. gran diferencia pero que quizá hoy no .

despertar con la piel tensa... las ideas mezcladas.
los ojos cruzados y el humor... ni te cuento.
que sonreir es pecado.

con las boletas en la mano y la plata.
con la calculadora y los número que nunca me salían.
al final que hacía la cuenta una y otra vez.

ah... pero antes de eso... la pelea con la joven.
a veces puede volver a cualquier persona loca.

yo mirando cuando abría la puerta... y nada.. él no apareció.

en fin... que la plata me alcanzó pero no para todo.

después a volver al lugar de la pelea.
pero por necesidades puramente fisiológicas... y... sí... también para ver si podía verlo.
ja!

en fin... que volví al mismo lugar...
pero en fin de cuentas eso no es tanto lo que importa. sino que cuando llegué y cerraba la puerta...
quizá hayan sido los segundos más largos de mi vida.
la mirada más profunda y corta de toda mi vida.

no lo podía creer. yo... era yo la que estaba como en otra dimensión.
que no pasaba el tiempo y no había ruidos y el mundo se hizo tan chiquito en ese instante que yo lo vi.
y ahí estaba él con su remera amarilla... amarilla la más hermosa que vi en mi vida.

mientras él hablaba... hablaba hablaba hablaba y yo no dejaba de mirar
mirar
mirar
mirar
mirar
mirar
mirar
mirar
mirar


qué se hicieron ojos mios que ya no eran tan mios.
ya eran solo por y para él.

y de repente... tan de repente como CLIC... mi vida había cambiado.
adentro ya no era lo mismo y afuera brillaba el agua de mis ojos.
había algo en el ambiente.

un color distinto.
un olor distinto.
un aire distinto que movía las hojas.

y yo agarré el teléfono porque estaba tan feliz.
ya no había esos nervios a flor de piel.
había ahí otra cosa... algo más.

todavía me rio sola.
no podía explicarme... él es el hombre más hermoso que había visto.
qué importa si después pasa otra cosa.

tengo que vivir ahora... disfrutar de las cosas.
esos momentos que me da la vida.
que trillado suena... pero qué bien se siente eso cuando uno lo vive así.

tuve suerte esta mañana... de ir y tener primero todo lo malo.




siempre hay una recompensa.



él y su remera amarilla.



él... fue mi recompensa de hoy.




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